Elena Garro decía que los hombres acaban siempre traicionando a las ideas

Por Gustavo Abarca

El problema de las grandes revoluciones es que no sirven para nada, ya que los héroes, muchas veces terminan siendo los villanos, y las acciones hechas con la idea de mejorar la calidad de vida de los demás a final de cuentas son traicionadas, señaló Patricia Rosas Lopátegui (foto), profesora de literatura mexicana y latinoamericana en la Universidad de Nuevo México, basándose en las palabras de la escritora mexicana Elena Garro (1920-1998).

Durante la ponencia "Los recuerdos del porvenir, la vida y obra de Elena Garro", efectuada el pasado martes 2 de julio en el ITESO, la académica dejó en claro que para la escritora, quien fuera esposa de Octavio Paz, la "única manera de defender a alguien consiste en identificar quién lo está atacando".

A su vez, destacó el hecho de que la autora no creía en las revoluciones, ya que en las más grandes, como lo fueron la rusa, la mexicana y la francesa, dijo, todo acabó en control y dictadura. "Los hombres siempre acaban traicionando a las ideas", citó a Garro.

Rosas, quien ha escrito la biografía de Garro en tres volúmenes, en la conferencia impartida a los jóvenes que cursan el programa de verano de la Universidad de San Diego; dijo que algo de mucho valor en la obra de la autora, a quien consideró como una activista, era la invitación abierta a hacer algo por los demás: "Ponía un espejo, por medio del cual podías decidir si ibas a pelear o no", dijo al respecto.

La importancia de Garro, de acuerdo con Rosas, radica en que con su obra desmitificó todos los mitos creados por la historia oficialista, planteando la corrupción de los generales de la revolución mexicana que llegaron al poder y a la iglesia misma.

FOTOGRAFÍA: Laura Jiménez

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